Los individuos aspiran cada vez más a un desapego emocional, en razón de los riesgos de inestabilidad que sufren en la actualidad las relaciones personales.Tener relaciones interindividuales sin un compromiso profundo, no sentirse vulnerable, desarrollar la propia independencia afectiva, vivir sólo, ése sería el perfil de Narciso.
El miedo a la decepción, el miedo a las pasiones descontroladas traducen a nivel subjetivo lo que Charles Lasch llama "La huida del sentimiento", proceso que se ve en la protección íntima y en la separación que las ideologías "progresistas" quieren realizar entre el sexo y el sentimiento.
Al preconizar el "cool sex" y las relaciones libres, al condenar los celos y la posesividad, se trata de hecho de enfriar el sexo, de expurgarlo de cualquier tensión emocional para llegar a un estado de indiferencia, de desapego, no sólo para protegerse de las decepciones amorosas, sino también para protegerse de los propios impulsos que amenazan el "equilibrio interior".
miércoles, 15 de septiembre de 2010
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