Plano pecho de un niño morocho que aspira pegamento en las cercanías de la estación Retiro.Otro pibe que está al lado habla y explica que ellos son los pobres y eso es todo lo que tienen: la calle y la droga. Cada uno cuenta su historia personal, no varían mucho en desamparo, padres golpeadores, familias deshechas por la miseria. No tienen más de doce años y hablan con dificultad, con lentitud (signo de los daños irremediables que les han producido las drogas).El chiquilín de flequillo, sin embargo, no calla nada y con lucidez inesperada habla de la fatalidad de nacer pobres y de cómo los ricos tampoco hicieron nada para merecerlo, sólo tuvieron la suerte de nacer en esa cuna para luego gastar su dinero en hoteles como el Sheraton(la ostentación vista desde...)
Mientras otro chiquito, de aproximadamente nueve años, “jala" de una bolsa amarilla, el que habla cuenta ahora como viven gracias a los robos y los demás lo admiten con la cabeza.
Pensé en ese niño que hablaba, quizás si con los años la droga no inutilizaba por completo sus neuronas podría llegar a ser alguna clase de líder de marginados, con ese análisis asombroso por su lucidez, y carente de odio...pero el bloque terminó con una leyenda cursi al estilo:” y volvieron a su sitio...la calle, en silencio...etc.” Los ojos azules del conductor de televisión que actuaba en “Montaña Rusa” se llenaron de lágrimas y la cámara mostró , como distraídamente, su remera del EZLN que trajo en su viaje a México para el informe de la semana anterior. La misma que llevaría puesta a la entrega de los premios de la MTV.
Llegaron las publicidades con mujeres de bocas enormes, con dientes relucientes, y en la pensión el zapping puso antes de que reaccionáramos, el drama de un cura acosado por dos mujeres.
martes, 28 de julio de 2009
Después de Miller y al sol
“Como un Hitler asustado que cuando hace los mandados
guarda el vuelto para poderse engramar,
me refugio en la poesía.Es mi droga preferida,
ante tanta cocaína universal...
Con un corazón tan confundido, que se queja con latidos,
Para estar vivo no alcanza con respirar.” ("Respirar es lo de menos" Don Lunfardo y el señor Otario)
Perdidos, naufragando, flotando en una inconsistencia de horizontes.Ya llegamos...¿y ahora qué? No somos quijotes como nuestros padres, pero tampoco nos resignamos a tanta mierda, a la fealdad final.De pronto, asqueados de tanta realidad, bajamos la mirada...fija en el suelo...Sólo somos hombres, y tan débilmente humanos (o humanamente vulnerables)pero seguimos amando la belleza con la misma desesperación.Buscamos...de aquí para allá...algo tiene que haber...alguien debió esconder muy bien la receta, el cartel indicador, la guía T.O tal vez no haya, las leyendas, nuestros héroes, los mártires no nos sirven ahora.
Una posibilidad para sobrevivir es el arte, pero qué hacer si no pertenecemos a esa rama de afortunados...Pavadas, quién dijo que la belleza sólo es patrimonio de los talentosos, si ella está en algunas miradas, risas, en el tono de voz de ciertas personas, en la música de una guitarra en un momento determinado.Lo difícil es saber descubrirla, desgajarla de la mugre.Darse cuenta de ella.
Quizás somos los que siempre estaremos sedientosen la búsqueda de esos momentos o personajes que nos dan la razón de seguir, vivir cambiando de rumbo u objetivo cada día o primavera, depende el viento.Siendo sólo un eslabón de alguna cadena de locos, utópicos que luchan por “causas perdidas”, esas que nos alejan de la asquerosa mediocridad y chatura.Creando nuevas maneras de relacionarse, nuevas solidaridades, escuchando a los que nadie escuchó, observando lo que los demás no le prestaron atención, lo que para la mayoría era fugaz o superfluo, lo fugaz (como los chinos).Y así, vivir fieles al fuego interior, único soberano de nuestras idas y venidas.
guarda el vuelto para poderse engramar,
me refugio en la poesía.Es mi droga preferida,
ante tanta cocaína universal...
Con un corazón tan confundido, que se queja con latidos,
Para estar vivo no alcanza con respirar.” ("Respirar es lo de menos" Don Lunfardo y el señor Otario)
Perdidos, naufragando, flotando en una inconsistencia de horizontes.Ya llegamos...¿y ahora qué? No somos quijotes como nuestros padres, pero tampoco nos resignamos a tanta mierda, a la fealdad final.De pronto, asqueados de tanta realidad, bajamos la mirada...fija en el suelo...Sólo somos hombres, y tan débilmente humanos (o humanamente vulnerables)pero seguimos amando la belleza con la misma desesperación.Buscamos...de aquí para allá...algo tiene que haber...alguien debió esconder muy bien la receta, el cartel indicador, la guía T.O tal vez no haya, las leyendas, nuestros héroes, los mártires no nos sirven ahora.
Una posibilidad para sobrevivir es el arte, pero qué hacer si no pertenecemos a esa rama de afortunados...Pavadas, quién dijo que la belleza sólo es patrimonio de los talentosos, si ella está en algunas miradas, risas, en el tono de voz de ciertas personas, en la música de una guitarra en un momento determinado.Lo difícil es saber descubrirla, desgajarla de la mugre.Darse cuenta de ella.
Quizás somos los que siempre estaremos sedientosen la búsqueda de esos momentos o personajes que nos dan la razón de seguir, vivir cambiando de rumbo u objetivo cada día o primavera, depende el viento.Siendo sólo un eslabón de alguna cadena de locos, utópicos que luchan por “causas perdidas”, esas que nos alejan de la asquerosa mediocridad y chatura.Creando nuevas maneras de relacionarse, nuevas solidaridades, escuchando a los que nadie escuchó, observando lo que los demás no le prestaron atención, lo que para la mayoría era fugaz o superfluo, lo fugaz (como los chinos).Y así, vivir fieles al fuego interior, único soberano de nuestras idas y venidas.
Notas sobre el amor y las incomprensiones
Decía Milan Kundera en su “La insoportable levedad del ser”: Mientras las personas son jóvenes y la composición musical de su vida está aún en sus primeros compases, pueden escribirla juntas e intercambiarse motivos, pero cuando se encuentran y son ya mayores, sus compases musicales están más o menos cerradas y cada palabra, cada objeto significa una cosa distinta en la composición de la una y de la otra.
Tratar de encontrarse en un mismo nombrar todo nuevamente , implica un esfuerzo de superar esas cristalizaciones de sentido que adquirimos con lo vivido hasta el momento y de lo que tampoco queremos despegarnos. A veces nos aferramos a nuestro bagaje, lo que nos hizo como somos.Nos sentimos más seguros.
Dar la oportunidad a otra mirada a todo, creer que es posible y vale la pena nacer otra vez da pánico y pocos lo logran .Valientes y arriesgados los que pueden enamorarse varias veces.En su afán reacomodan y dan lugar a significaciones de un nuevo léxico que se va armando con la nueva experiencia.
Pero con los escollos, surge lo que Kundera llama en su novela ” el vértigo”, que ante los obstáculos, se tienta a tirar todo por la borda , antes que afrontar la nueva rotura de cascarón.
He aquí una concepción del amor como vivir vidas distintas cada vez.
Quizás uno sólo deba reacomodarse con esa composición musical que ya posee, que ha forjado y encontrar otra composición, con la que sea posible.
Tratar de encontrarse en un mismo nombrar todo nuevamente , implica un esfuerzo de superar esas cristalizaciones de sentido que adquirimos con lo vivido hasta el momento y de lo que tampoco queremos despegarnos. A veces nos aferramos a nuestro bagaje, lo que nos hizo como somos.Nos sentimos más seguros.
Dar la oportunidad a otra mirada a todo, creer que es posible y vale la pena nacer otra vez da pánico y pocos lo logran .Valientes y arriesgados los que pueden enamorarse varias veces.En su afán reacomodan y dan lugar a significaciones de un nuevo léxico que se va armando con la nueva experiencia.
Pero con los escollos, surge lo que Kundera llama en su novela ” el vértigo”, que ante los obstáculos, se tienta a tirar todo por la borda , antes que afrontar la nueva rotura de cascarón.
He aquí una concepción del amor como vivir vidas distintas cada vez.
Quizás uno sólo deba reacomodarse con esa composición musical que ya posee, que ha forjado y encontrar otra composición, con la que sea posible.
Miedos
Momentos, quizás en eso se basa toda perspectiva de felicidad. Toda búsqueda de continuidades es en vano, como toda generalización es injusta y mentirosa. Pero si la salvación reside en saber aprovechar al máximo esos efímeros instantes absolutos..¿porqué aún sabiéndolo nos cuesta tanto? Por más que uno trate de mentalizarse de la importancia de vivir lo más plenamente posible lo que nos toque en suerte, siempre está agazapada la duda, hija bastarda del miedo.
En los que debieran ser los más gloriosos momentos nos asalta de pronto como un estiletazo el temor a lo temporario, la conciencia de la finitud irremediable.Así, la muerte nos vuelve a ganar por el sólo hecho de acordarnos de ella.Ahora bien, ¿cómo evitar que nos entristezca y preocupe la falta que nos hará lo que ahora nos deleita o el vacío que nos provocará cuando ya no nos produzca nada?
En los que debieran ser los más gloriosos momentos nos asalta de pronto como un estiletazo el temor a lo temporario, la conciencia de la finitud irremediable.Así, la muerte nos vuelve a ganar por el sólo hecho de acordarnos de ella.Ahora bien, ¿cómo evitar que nos entristezca y preocupe la falta que nos hará lo que ahora nos deleita o el vacío que nos provocará cuando ya no nos produzca nada?
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