Momentos, quizás en eso se basa toda perspectiva de felicidad. Toda búsqueda de continuidades es en vano, como toda generalización es injusta y mentirosa. Pero si la salvación reside en saber aprovechar al máximo esos efímeros instantes absolutos..¿porqué aún sabiéndolo nos cuesta tanto? Por más que uno trate de mentalizarse de la importancia de vivir lo más plenamente posible lo que nos toque en suerte, siempre está agazapada la duda, hija bastarda del miedo.
En los que debieran ser los más gloriosos momentos nos asalta de pronto como un estiletazo el temor a lo temporario, la conciencia de la finitud irremediable.Así, la muerte nos vuelve a ganar por el sólo hecho de acordarnos de ella.Ahora bien, ¿cómo evitar que nos entristezca y preocupe la falta que nos hará lo que ahora nos deleita o el vacío que nos provocará cuando ya no nos produzca nada?
martes, 28 de julio de 2009
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